DE RAÍCES | MILITANCIA Y DIRIGENCIA DE MORENA: UNA CONVERSACIÓN PENDIENTE
Escrito en 29 septiembre 2026
Por: Monserrat Barrientos
Con las inconformidades en las designaciones de las Coordinaciones de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional de MORENA, particularmente en Guerrero y en Zacatecas, resurgen las voces de quienes impulsaron el Movimiento de Regeneración Nacional mucho antes de que se convirtiera en la primera fuerza política del país.
Los militantes que, desde hace muchos años, han sostenido y acompañado al movimiento en territorio ejercen su derecho legítimo de expresar su inconformidad cuando sienten que se atropellan los ideales por los que han luchado y que dieron origen y sentido al partido-movimiento de MORENA.
Si bien las y los militantes han sido muy claros en reafirmar su apoyo y su disposición a seguir trabajando por el proyecto de MORENA —y difícilmente optarían por el PRI, PAN, MC o por los partidos de derecha locales—, también están poniendo sobre la mesa una conversación pendiente en torno a la percepción y la confianza en los procesos para designar candidatos.
No se trata de una inconformidad con el movimiento ni con el proyecto político. El cuestionamiento está dirigido a las formas en que se conducen los procesos en las dirigencias del partido MORENA.
Desde los procesos electorales de 2024, tanto municipales como locales y federales, se generó un descontento y desilusión ante las formas de selección del partido: por la elección de candidatos sin trabajo militante, por la incorporación de personas que no obtuvieron candidaturas en sus partidos de derecha, y por la postulación de perfiles con historiales que se pueden considera contrarios a los postulados éticos y morales de MORENA.
También se cuestiona que algunos de esos perfiles hayan demostrado estar muy lejos de sumar al propósito principal del Movimiento de Regeneración Nacional: transformar la vida pública del país, un propósito que emana de la propia militancia.
Por ello, la militancia en este proceso 2026- 2027 no solo pide transparencia y conocer los resultados de la encuesta para las Coordinaciones de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional de MORENA. La exigencia que se viene planteando desde 2024 va más allá.
Se trata de ser tomados en cuenta en las decisiones del partido; de que estas sean más abiertas y cuenten con la participación del pueblo; de dar oportunidad, incluso, a candidaturas que surjan de las bases y del territorio.
Su expresión de inconformidad no significa estar contra MORENA y tampoco debería ser deslegitimada ni minimizada. Es una militancia que se ha construido con años de trabajo y que merece ser tomada en cuenta. Vaya, es un derecho ganado.
Por otra parte, también es necesario entender que el partido político MORENA en la actualidad requiere de una “administración” distinta al Movimiento de Regeneración Nacional, entendido como movimiento social.
Un partido requiere dinámicas distintas, otro tipo de organización y mecanismos diferentes para construir acuerdos, particularmente cuando se trata de una fuerza política con millones de afiliados. Por ello, existen procesos y dinámicas que no siempre pueden mantenerse de la misma manera con las formas organizativas que dieron origen al movimiento.
Y es precisamente ahí donde surge una pregunta de fondo: ¿cómo se convierte un movimiento en partido sin dejar de ser movimiento?
¿Cuáles tendrían que ser los instrumentos para mantener aquello que caracteriza al Movimiento de Regeneración Nacional, al mismo tiempo que se responde a las dinámicas que requiere como partido político?
MORENA tiene una conversación pendiente con su militancia fundadora y base. Porque no se trata solamente de decidir quién ocupa los cargos públicos, sino de preguntarnos qué hacemos desde esos espacios para que el pueblo, en este caso militancia, siga siendo protagonista.
FIESTA 94.9 FM